lunes, marzo 19, 2007

BREVE CRONICA MALKIANA 01


ENTRE LO HUMANO Y LO DIVINO
Hay que hablar con las flores.

Ahi estaba yo, de manta y con un coligüe en la mano, entregando mi fuerza y mi intencion en un ritual colectivo de sanación, un Machitun.


Invitado por la misma Machi y por los familiares de la lamgen enferma me encontre esa noche de sábado en un acto shamánico lleno de magia y religiosidad ancestral.
Me acordé de aquella frase que una vez dijera uno de los agudos comentaristas de estas crónicas: "Mientras unos conversan con las flores otros hablamos con las estrellas", frase que no le pertenece por supuesto pero no haremos referencia a su costumbre de usar pensamientos ajenos para clarificar sus ideas. Y al recordar aquella frase pensé profundamente en lo perdido y lejano que se encuentran aquellos que hablan con las estrellas, mientras aquí las flores crecen y llenan de magia nuestra existencia.


Al estar en esa ruka, escuchando las rogativas de la machi y los gritos de fuerza y apoyo de los asistentes pensé que quizás ella hablaba con las estrellas y pedía ayuda sanadora, pero nmo es así. Ella habla con la tierra, con las fuerzas de la naturaleza, con la energia y el poder (newen) de todo aquello que nos envuelve, y busca restablecer esa armonia perdida en el enfermo, pues la enfermedad es eso, la desarmonización.


Y me alegré tanto de poder estar ahi hablando con las flores, escuchando la tierra, viendo como en las hojas del canelo, las hierbas machacadas en aguardiente y saliva, el humo del fogon y en las manos de todos se iba gestando una energía sanadora.

Salí un momento de la ruka y miré al cielo, lleno de estrellas brillantes, y descubrí que sólo son eso: luces brillantes. A pocos metros de mí estaba el verdadero universo, sin la parafernalia ni la arrogancia de los autoproclamados dioses, allí estaba la esencia de lo humano y lo divino, esa mezcla donde el fin es ayudar y crear armonía. Allí estaba el arte, la cultura, la vida. Y comprendí que hay tanto que desconozco y tanto que jamás conoceré, que nunca tendré la irrespetuosa vanidad de creer que hablo con las estrellas, pues sólo son luces brillantes que mientras mñas cerca más te ciegan.

Hay que hablar con las flores.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón en esto Malkiano: Hay que hablar con las flores y entender su idioma sanador. Aunque también me gusta mirar el pasado en las estrellas (las del cielo, las de la tierra son demasiado efimeras y egocentricas, sobre todo las pseudos. Saludos